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Italia 1990


En la temporada inmediatamente posterior a la copa en México, Maradona comandó al Napoli en la consecución de su primer título de Serie A. Diego era la principal arma con la que el pequeño equipo sureño podía pugnar ante los gigantes del norte. En la temporada 85/86 se coronó la Juve de Platini, en la 86/87 el Napoli de Maradona, viendo a los milaneses triunfar en las 2 campañas siguientes; primero el Milan de los holandeses y a continuación el Inter de los alemanes. Y es que en esa década, el calcio era el epicentro del fútbol mundial, cuyos equipos contaron a inicios de los 80 con Zico y Sócrates, además de los campeones del mundo con la azzurra, pasando por Platini y Rummenigge quienes se retiran en 1987, llegando a los Van Basten, Gullit, Klinsmann, Matthaus; estos últimos sucumbiendo ante el segundo scudetto logrado por Maradona y su Napoli. Con ese panorama se realizarìa la Copa mundial de la FIFA en tierras italianas, una copa cuyo sorteo realizado en Roma contó con la presencia de Sophia Loren y Luciano Pavarotti, además de disfrutar la participación de Pelé, Bobby Moore, Daniel Passarella y Karl-Heinz Rummenigge; sin dejar de mencionar, claro está, la inolvidable melodía de Un`estate italiana. 


Dicho sorteo arrojó un Grupo A que fue dominado en su totalidad por Italia, los anfitriones vencieron a Austria, Estados Unidos y Checoslovaquia para clasificarse sin recibir goles en la primera fase.
El campeón partía en el Grupo B, ahí la albiceleste sufrió más de la cuenta. Salieron derrotados en el debut ante Camerún, vencieron en la segunda fecha a la URSS y apenas lograron un punto frente a Rumania, finalizando el grupo en el tercer puesto, debajo de los propios rumanos  y de los africanos. 
Brasil clasificó sin sudar en el C y junto a Costa Rica, dejaron fuera a Suecia y Escocia.
Por el Grupo D llegaba la República Federal Alemana, quienes anotaron 9 goles en sus primeros 2 encuentros ante Emiratos Árabes y Yugoslavia. Los alemanes compartían grupo con la primera gran generación Colombiana, esa de Valderrama y compañía, quienes clasificaron a la siguiente ronda tras el empate a uno ante los teutones. 
España llegaba con una mochila gigante, debido a las constantes criticas recibidas en los meses previos, algo a lo que se repuso y ganó el complicado grupo E, venciendo a Corea del Sur con triplete de Michel, empatando ante Uruguay y consiguieron el primer lugar en la tercera fecha gracias a un tanto de Gorriz y otro de Míchel vs. Bélgica. 
Ingleses, Irlandeses y Holandeses lograron pasar en el Grupo F, que compartieron con Egipto; con los 3 leones en el primer puesto, dejando a Holanda e Irlanda empatados en todo; puntos, goles anotados y recibidos e incluso tarjetas. Esto llevó a un sorteo que determinó que los verdes clasificaban de segundos y los naranjas de terceros.


Franz Beckenbauer, DT de la República Federal Alemana.
Uno de los cruces que dictó el sorteo de Octavos brillaba sobre el resto. Argentina y Brasil se veían las caras de nuevo, el histórico duelo sudamericano se trasladó a Italia para regalarnos una tarde magnífica. El resultadismo habitual de Carlos Salvador Bilardo, tuvo su mayor expresión en este torneo. Argentina clasificó a la segunda ronda por la ventana, con el tobillo izquierdo de Maradona reventado y con su portero titular lesionado. La verdeamarelha apabulló a los argentinos, quienes vieron a Sergio Goycochea vestirse de héroe bajo palos, siendo salvado también por dichos postes en tres ocasiones. Entre tanto ataque carioca apareció la magia, Maradona saca un pase entre tres rivales para que Claudio Paul Caniggia reciba y eluda a Taffarel antes de mandar a guardar el esférico. Este fue el único tanto del encuentro, en el que, como en cada clásico mundialista, saltaron chispas; pero lo que se recuerda a menudo fue la polémica en torno a Branco. El exquisito cobrador de faltas brasileño no tuvo una gran tarde y todavía se especula con que fue dopado por parte del cuerpo técnico argentino durante el partido; donde le habrían ofrecido una botella de agua que lo dejó mareado durante el cotejo. Otra de las historias en los mundiales.
Los rivales de Argentina saldrían del duelo entre España y Yugoslavia. En esa llave se impuso el combinado balcánico con un marcador de 2-1, gracias al doblete de Dragan Stojkovic, quien junto a los jóvenes Robert Prosinecki y Davor Suker, hacían ilusionar con el equipo yugoslavo en tiempos tan difíciles en tierras balcánicas. 
Los aficionados irlandeses pintaban las gradas de los estadios italianos y lograron colarse en Cuartos sin cosechar victoria alguna; empatando los tres partidos en primera ronda y sacando de los Octavos a Hagi y su Rumania a través de los penales. 
Italia seguía con paso firme en la Copa, con Robbie Baggio brillando con luz propia y con Salvatore Schillacci que no paraba de anotar, de hecho marcó en la victoria sobre nada menos que Uruguay. 
Además de Brasil y Uruguay, otro sudamericano volvió a casa en esta ronda de 16. La selección colombiana mostraba a su golero, René Higuita, como uno de los pioneros en el juego con los pies, ganando metros para convertirse en libero e incluso dejando rivales en el camino. Durante una de sus expediciones, se topó con Roger Milla, el veterano delantero camerunés robó la pelota a Higuita y anotó a placer uno de los tantos con los que Camerún venció para ingresar a los Cuartos de Final. Fue la primera vez que un equipo africano lograba tal hazaña. 

David Platt marcó el agónico gol con el que el seleccionado inglés, que contaba con Lineker y Gascoigne, logró entrar a Cuartos de Final; un minuto antes de que el partido ante Bélgica derivara en penales. 
Por último tenemos que visitar el Giuseppe Meazza, en el que convenientemente jugarían alemanes y holandeses. 
El combinado Oranje contaba con tres elementos del AC Milan; Marco van Basten, Ruud Gullit y Frank Rijkaard, nombres clave en la obtención de la EURO 2 años antes; con Gullit consiguiendo el Balón de Oro de 1987, mientras que van Basten se llevó los de 1988 y 1989, años que coronó con la Copa de Europa con el diavolo. Los tres milanistas se verían la caras con tres interistas. Lothar Matthaus, Jurgen Klinsmann y Andreas Brehme militaban en el conjunto nerazzurri y los seis saltarían al gramado a jugar su particular derby della Madonnina. Uno de los milanistas sería protagonista temprano, de forma lamentable. Rijkaard comete una falta dura sobre Voller, es amonestado a lo que responde con un escupitajo a la cabeza del jugador alemán. El delantero de la Roma reclama al juez y también se lleva la amonestación. Un minuto después se encaran ambos jugadores y terminan expulsados, a lo que Rijkaard vuelve a reaccionar con un escupitajo hacia el mismo objetivo. Ambos a la calle y diez contra diez se impusieron los teutones, que con goles Klinsmann y Brehme, dejaron sin opciones a Holanda que no pudo empatar tras el descuento de Koeman.  

Los Cuartos de Final se jugarían en Roma, Milano, Napoli y Firenze; ahí empatan las selecciones de Argentina y Yugoslavia en un partido en el que no sobró absolutamente nada, ni fútbol ni mucho menos las anotaciones. El 0-0 derivó en los penales, una tanda en la que el Artemio Franchi celebró como un gol de la Fiorentina el tiro errado de Maradona, en medio de un concierto de silbidos. A pesar del fallo del 10, Goycochea sacó de nuevo la capa para atajar dos remates yugoslavos y darle la clasificación a los suyos. No sin antes dejar una anécdota bastante bizarra, Goyco no pudo contenerse y antes de la tanda tuvo que vaciarse, orinando en el gramado. 
En el Olímpico, Italia volvía a dejar claro que iban a por su copa, con Totó Schillacci acumulando otro gol, habiendo anotado en cuatros de los cinco compromisos, cinco partidos en los que la valla defendida por Walter Zenga seguía imbatida. 
El solitario gol de Lothar Matthaus certificó el pase alemán a las Semifinales, dejando fuera a Checoslovaquia, un combinado histórico que fue dos veces subcampeón del mundo, pero que no veríamos más debido a la separación de checos y eslovacos en el año 1992. En ese mismo año, también ocurre la desintegración de Yugoslavia, en un proceso mucho más tortuoso y desagradable que el de los checoslovacos, pero que igualmente hizo desaparecer a un seleccionado histórico. Al igual que la Unión Soviética, cuyo régimen caducó finalmente para enterrar una ideología. 
El Camerún - Inglaterra fue muy peleado; con Platt inaugurando el marcador y con los africanos dando la vuelta al mismo; para que en el minuto 83 caiga el empate de Gary Lineker a través de un penal. En la prórroga aparece el mismo autor y transitando la misma vía, para mandar a Inglaterra a semis por segunda vez en la historia. 



Sergio Goycochea.
4 campeones del mundo se daban cita en estas semifinales, fase en la que Inglaterra y Alemania Federal revivirían un partido con historia; dos victorias alemanas en el 70 y 82, pero ninguna con la importancia de la final en 1966 que le dio a los ingleses el campeonato en su patio con el polémico gol de Hurst. En es final jugó Franz Beckenbauer, el mejor defensor que pisó un césped y pateó un esférico, perdiendo aquella instancia definitoria para luego consagrarse como capitán en 1974. Ahora Franz buscaba su segunda final como director técnico, luego de la de 1986. La selección germana sabía a lo que jugaba y lo ejecutaba a la perfección, una maquinaria con movimientos calculados hasta el mínimo detalle. Frente a Bodo Illgner, que defendía el pórtico, jugaban Buchwald, Augentahler y Kohler, con las incalculables trepadas de Brehme por izquierda y con Berthold jugando por derecha. Matthaus seguía siendo el general en el centro del campo, con Klinsmann y Voller en ataque. Frente a ellos, Inglaterra era dirigida por Bobby Robson, quien confiaba en sus dos máximos exponentes, Lineker y Gazza. La historia se saldó con empate gracias a los goles de Brehme y Lineker, lo que se tradujo en tanda de penales, todo luego de las sentidas lágrimas de Gascoigne tras su tarjeta amarilla que significaba que se perdía una hipotética final por acumulación. 
Como sabemos, el punto fatídico es un ambiente idóneo para los germanos; Brehme, Matthaus, Riedle y Thon cumplieron, con Illgner atajando uno y Waddle malogrando otro para los británicos. Alemania lo hizo  otra vez, venció en las tres tandas disputadas en el 82, 86 y 90, errando solo uno de los catorce tiros lanzados.
 
La otra semifinal fue el partido más especial del torneo, el destino designó que los anfitriones disputarían su pase a la final ante Argentina, nada menos que en el San Paolo, casa de Diego Armando Maradona. El 10 argentino era más que un jugador para los napolitanos, era una manera de enfrentar temas sociales, que han creado resquemor entre norteños y sureños en el país transalpino, un tema muy complejo que data de los años anteriores a la unificación italiana. 
Maradona declaró antes del partido, dirigiéndose a los napolitanos: "Durante 364 días al año son considerados extranjeros en su propio país; hoy deben hacer lo que les dicen para apoyar al equipo nacional. Pero no, yo soy napolitano los 365 días al año". Una parte de San Paolo siguió a su estandarte, pero la mayoría absoluta respondió a favor de la Nazionale, no podía ser de otra manera; una pancarta resumió el tema de maravilla: "Maradona, Napoli te ama, pero Italia es nuestra patria".
La azzurra era el candidato, con una nómina maravillosa que demostró su nivel en el torneo; Zenga en el arco; Baresi liderando la defensa y Donadoni abasteciendo a Vialli y Schillacci. Con nada menos que Baggio y Aldo Serena entrando en la parte complementaria. Bilardo respondió con Goyco y una defensa liderada por el cabezón Ruggeri. Con el Diego, Calderón y Caniggia en ofensiva.
El partido empezó con  el quinto gol de Salvatore Schillacci en el torneo, dejando a los argentinos en problemas, conociendo que Zenga no había recibido goles, rompiendo el récord de imbatibilidad en Copas del Mundo. Dicho hito terminó con 517 minutos, porque a los 67 llegó el tanto de Caniggia, empatando así el compromiso y haciendo que Zenga saque por primera vez un balón del arco italiano. Los 90 pasaron y la prórroga dio paso a que Goycochea de nuevo orinara en la cancha, esta vez por cábala y no por necesidad.
Los penales llegaron y Baresi, Baggio y De Agostini anotaron por los locales, mientras que Serrisuela, Burruchaga y Olarticoechea hicieron lo propio para la albiceleste. Sergio Goycochea se convirtió en gigante para detener el remate de Donadoni, a lo que Maradona respondió con el cuarto acierto argentino. Serena tomó la bola y Goyco repitió la formula, otra vez el guardameta hizo trascender a Argentina, con Maradona consiguiéndolo ante su San Paolo y bajo la atenta mirada del Vesubio, que observó a su hijo adoptivo enfilar a Roma para el partido definitorio. Mientras tanto, la selección italiana coronaba un gran torneo en el San Nicola de Bari, doblegando a los ingleses con tantos de Baggio y del goleador del torneo, que marcó su sexto consiguiendo la medalla de bronce y estampando el apellido Schillacci en la Bota de Oro. 

Argentna - República Federal Alemana. Roma, 8 de julio de 1990.
La final se jugaría en Roma y ahí, como en toda Italia, no calaron con simpatía las actitudes de Diego, que ya llevaba años provocando polémicas en el Calcio. El pitido del himno argentino dejó claro que a Maradona ya lo toleraban poco en la bota, algo que se encrudeció más con Maradona insultando al público durante la silbatina. Beckenbauer y Bilardo se verían las caras por segunda vez consecutivas en una final del mundo, única vez en la que se repiten finalistas. 6 jugadores reaparecían en la final cuatro años después; tres por bando: Ruggeri, Burruchaga y Maradona por los americanos y Berthold, Brehme y Matthaus por los europeos.
Los once elegidos por el kaiser fueron: Illgner; Berthold, Buchwald, Augenthaler, Kohler, Brehme; Hassler, Matthaus, Littbarski; Klinsmann y Voller; este último entrando y anotando en la final mexicana. En esa final anotó Burruchaga, que formaba el centro del campo argentino junto a Troglio y Lorenzo, librando a Maradona para que sea el puente con Dezotti; que jugaba en el puesto de Caniggia, el grandísimo delantero se perdía el partido final por acumulación de amarillas.
La ausencia de Caniggia se hizo sentir, su potencia y movilidad fueron echadas en falta por el ataque albiceleste, que chocaba con la granítica defensa teutona; el 0-0 se mantenía y fue un reflejo de todo el mundial, un torneo en el que reinó la táctica y el orden, privando al desequilibrio individual. Los germanos dominaron totalmente el encuentro, pero Goycochea o los defensores sacaron todo lo que proponía el rival. Pedro Monzón jugó por 8 minutos, dejando con uno menos a Argentina en el minuto 65, ocasionando que la balanza se desnivele aún más, por primera vez un jugador era expulsado en una final. Otra polémica apareció a los 85 minutos, cuando Voller cae en el área y el colegiado mexicano, Codesal, cobra penal para Alemania. El cobro fue ejecutado a la perfección por Brehme, que anota y da el título a los suyos. Minutos después fue expulsado Dezotti y el pitido final llegó. Franz Beckenbauer consiguió como entrenador lo que ya había hecho como jugador, llevar una Copa del Mundo a Berlín.
Una ciudad que venía de ver la caída del muro y en la que tres meses después se firmaría la reunificación; uniendo así a la propia Berlín, Alemania y al continente. Dando la bienvenida a Europa del este al mundo occidental y destruyendo un telón de hierro que tanto daño hizo. 

Andreas Brehme anotando el gol que le dio el triunfo a la República Federal Alemana.

Balón de Oro:
1) Salvatore Schillacci / ITA.
2) Lothar Matthaus / RFA.
3) Diego Maradona / ARG.

Bota de Oro:
-Salvatore Schillacci / ITA. (6).
-Tomas Skuravý / CHE. (5).
-Roger Milla / CAM. (4). 
Equipo Ideal

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